Amando mi condición de mujer

Me encantan mis pechos
redondos y suaves,
capaces de sostener el rostro
de un hombre bueno y valioso
que se refugie en ellos
y recargue sus energías
para enfrentar día a día la vida conmigo.
Mis nalgas
prominentes y acolchonadas,
repletas de líbido
y fuente basta de placer sensual
que con amor entrega al ser amado,
en un espacio compartido
con eróticos acomodos,
son ellas quienes me ayudan
a que además de enamorarse de mi,
se embelesca con las formas de mi cuerpo.
Mis piernas y mis brazos
columnas y hastas firmes y gruesas
que soportan la estructura de mi ser,
mi forma de mujer,
inconfundible a la de un varón.
Curvas pronunciadas
que hacen obvio mi género
de bella y soberana hembra,
venida al mundo como prueba del amor,
la perfección y el equilibrio.
Soy arquitectura divina.
Y en mi abdomen
se concentra la fuerza,
que no es flacidez,
tronco clave de mi completa forma.
Que bello es ser mujer.


